Invierno 2016

A diferencia de lo que todo el mundo opina, el invierno no es un tiempo yermo y sin vida; al contrario. El invierno, hay que reconocerlo, es un poco avaro pues nos acorta la luz y nos merma los días, pero también es muy generoso cuando nos regala sus tardes espléndidas y ensoñadoras, tardes para pasear amores por la cintura. Es frío, pues claro, pero nos enciende por dentro junto al brasero de la mesaestufa familiar. Lluvioso, es lógico, pero nos hace estremecernos bajo el paraguas cuando paseamos madrugadas humedas y solitarias. Y, sobre todo, es riquísimo en recuerdos. Nos los trae envueltos en el celofán de nuestra memoria para que los disfrutemos obsesivamente como en una película sin fin. A ver quien dice ahora que el invierno no es fructífero.Sobre todo al sonar el despertador una madrugada fría de un Enero lluvioso, para ir a currelar.

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