Siguiendo nuestra ya antigua tradición, al llegar la cuaresma, procuramos encarnar a los tipos más representativos de la Semana Santa. Cargadores, costaleros, romanos, bandas de cornetas, músicos de capilla, monaguillos etc… pero nos faltaba uno que se nos resistía por su complejidad : La dalmática.

Oriunda de la región de Dalmacia en el Adriático, de ahí su nombre, llega a Roma en el siglo II una prenda de vestir talar y de mangas anchas que hizo furor y que fue adoptada para revestirse por cónsules, pretores y senadores para actos y rituales oficiales. Hay leyendas profanas que opinan que los primeros en usarlas llevaban unas pieles blancas con lunares negros quizá obtenidas de los canes de esos colores que abundaban por esos lares.

Pero es en el siglo IV, cuando la Iglesia la adopta para la liturgia, sobre todo para vestir a los diáconos. Cuentan que interpretaban una especie de danza ancestral, una jota dalmática, que los hacía muy populares.
Hoy en día es normal que en los desfiles procesionales marchen delante de los pasos portando ciriales de luz e incensarios que den honores a las imágenes que preceden.




Después de arduas investigaciones, hemos conseguido emular las más primitivas dalmáticas y lucirlas por las calles gaditanas.
Feliz Semana Santa 2026, amigos y seguidores de TerceroEfe.

