Las estaciones son sitios de partidas y bienvenidas, aunque para mí siempre tienen más de partida… de tristes despedidas, de melancolía, de soledades.
La estación de Cádiz es última estación -o primera, según se mire, aunque hoy en día, por la escasa trascendencia de la ciudad en diversos aspectos es, sin duda, última. Por Cádiz no se pasa, a Cádiz se llega y quizás por eso la estación de Cádiz tenga más suavizada esa connotación de tristezas y despedidas. Tal vez por haberse quedado la última se ha beneficiado de ser estación de bienvenidas y de acogidas.
Con estas imágenes he intentado mostrar tal cual es este lugar… un lugar inconcluso, desaprovechado, mezcla de modernidad y tradición. También un lugar con un enorme potencial. Espero que algún día esté cada cosa en su sitio…
P.S. La estación de ferrocarril de Cádiz consta de dos edificios: la antigua y hermosa estación de 1905 y la inaugurada allá por 2002. La primera permanece cerrada desde que concluyó su restauración. Está ubicada entre el puerto y el edificio de aduanas del cual, aun hoy en día, se sigue discutiendo la conveniencia de su demolición (más en términos políticos que racionales).
Mientras, la antigua y restaurada estación permanece sin uso, deteriorándose día tras día, mes tras mes, año tras año…
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Art Land II. Juan M. Beardo
En Edimburgo y en sus alrededores, la finca de Art Land es como un gran museo al aire libre. De entre su extensa variedad de estilos, destaca esta serie de construcciones geométricas elaboradas con cesped auténtico, de grandes dimensiones, que son una provocación para el fotógrafo ya que permiten una gran variedad de tomas y juegos con el cielo y las formas. Esta es una pequeña muestra de dichas elaboraciones.
Mercado Central de Cádiz – Rafa Sánchez
A vueltas con Lisboa – Rafael Sánchez
Después del triste blanco y negro y la decepcionante Lisboa, esta pequeña colección en color intenta mostrar una cara más alegre y brillante de una ciudad enorme, con historia, turística y amable. Las imágenes, aunque cuidadas, son las típicas de viaje, con las luces que te vas encontrando en el momento que pasas por los lugares y a los que generalmente no vas a volver. El tiempo espléndido de verano, con sol radiante y luces duras no son precisamente lo más adecuado para obtener buenas tomas, pero es lo que había. Espero que os gusten.
Rafael Sánchez, Julio 2013
Las niñas perdidas del Bosque de Art Land – Juan M. Beardo
Fotografiando lo fotografiado – Paco Rocha
Carmen no es fotógrafa, no es ni siquiera aficionada a la fotografía. Carmen y yo viajamos a Portugal. Ella fotografía con su pequeña cámara aquello que cree que merece la pena recordar, que le gusta o lo que simplemente, le apetece. No la guía cuando hace fotografías ninguna condición previa, ningún criterio estético, digamos, “ortodoxo”. No se para en encuadres, en fotometrías, en esperar “momentos decisivos”. Su intención no es artística, es simplemente llevar un recuerdo de unos días de vacaciones intentando sacar la foto más “bonita” posible y que mejor le cuente lo que ha vivido.
Cuando veo sus fotos, no puedo evitar recomponerlas a la manera en que yo las hubiera hecho. Entonces me doy cuenta de que estoy fotografiando lo fotografiado. No estoy fotografiando del natural, estoy componiendo sobre lo que otra persona encuadró. De eso se trata este trabajo.
Revisando las fotos de Carmen he re-fotografiado su mirada, lo que ella quiso ver. No trato de enmendar nada, simplemente estoy re-interpretando imágenes. De hecho, hay imágenes que poco tenían que cambiar, poseen la frescura y la espontaneidad de quien no tiene ningún condicionante previo a la hora de fotografiar.
Es un trabajo hecho mano a mano. Ella ve y yo re-veo, ella fotografía y yo re-fotografío, ella encuadra y yo re-encuadro, y así sucesivamente…
Lisboa en negro – Rafael Sánchez
No he encontrado en Lisboa lo que esperaba ver, aparte de las zonas puramente turísticas, la ciudad se debate entre la suciedad, la pobreza y el abandono. Tal vez la crisis actual tenga mucho que ver con eso, pero la sensación de decadencia predomina cuando paseas por sus calles.
No es la única visión que he obtenido de esta enorme ciudad, más adelante os mostraré otra más colorida y gratificante. Espero que os guste.
Tiempo de esquila – R.Sánchez
Perdidos en un páramo reseco, los esquiladores «apañan» a un grupo de ovejas para que pasen el verano más fresquitas. El peón ata las patas de los animales y moja un poco la lana para que resbale mejor la cuchilla. Después las pone en fila delante del esquilador . Tras las primeras horas de trabajo, parada para comer algo y afilar las cuchillas. Con el calor y los insectos continúa el trabajo hasta finalizar la esquila de todos los animales.







